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jueves, 11 de octubre de 2012

Totonicapán: "Crónica de una muerte anunciada"



TOTONICAPÁN…

"Crónica de una muerte anunciada"

MÁS DE LO MISMO.

Por: Edgar Marroquín
Pretender que un Presidente de la Nación, afín históricamente al Ejército de Guatemala, acepte la responsabilidad de las acciones ineptas tomadas por su gobierno…es una utopía.
Presentar ante los medios de comunicación, a los soldados “víctimas” de los campesinos y denunciar lo que sufrieron ante esa “turba descontrolada” es una tácita justificación de las acciones represivas ejecutadas e históricamente creadas por gobiernos anteriores, carentes de humanidad, profesionalismo, democracia y sentido común. Pero bueno, qué podemos pedir si ese mismo Ejército es el incapaz de proteger a los habitantes de la zona contigua a Belice o combatir de frente a los brazos armados del narcotráfico, pero todo un “titán” cuando de disolver manifestaciones pacíficas se trata.
Yo entiendo que un grupo agitado y enardecido, es imposible de controlar. Pero el problema acá es que lo sucedido en Totonicapán era la “Crónica de una muerte anunciada”. Era la perfecta receta de una tragedia, gracias a los ingredientes que se incluyeron:
Primero: Inconformidad histórica del sector campesino, como resultado de una marginación y olvido también histórico del Estado en atender de una manera coherente y concreta, muchas de sus justas peticiones.
Segundo: Enviar al Ejército de Guatemala a “controlar” a los manifestantes, raya en lo absurdo, cuando todavía en el imaginario colectivo de muchas personas está fresca las huella del Conflicto Armado Interno, que aún suscita profundo pesar, malestar y miedo, entre algunas reacciones de víctimas hacia victimarios. ¿Olvidé mencionar la incapacidad de las fuerzas armadas y lo incorrecto de utilizarlas en tareas de seguridad?
Tercero: La mentira tarde o temprano sale a la luz. Primero niegan que estuviesen armados los soldados y ¡Oh sorpresa! resulta que la prensa los delata, y ahora que “siempre sí…estaban armados…lo admitimos….pero disparaban al aire…eso sí”. Una torpeza tras otra. Mientras el colectivo de organizaciones en Totonicapán llama a sus miembros a la “cordura” el Estado defiende lo indefendible y evidencia su nula capacidad de atender y respetar, los reclamos que dieron origen a la marcha. Menuda lección de madurez le han dado al Estado, el sector campesino.
Cuarto: Días antes, el sector empresarial, había solicitado al Ministerio Público y a las fuerzas de seguridad, que se actuara de una manera pronta y efectiva, ante los bloqueos de carreteras en las manifestaciones. El Estado ante esa petición, “casualmente” obedeció de forma inmediata y a la primera ocasión que tuvo de satisfacer el deseo omnipotente del CACIF, reacciona de la manera que ya todos sabemos.
Por enésima vez, lo repito: bloquear la carreteras no es la medida más atinada para presionar al gobierno de un país, se pierde más de lo que se gana, pero anteponer el derecho de la locomoción como apasionadamente lo defienden muchos empresarios y guatemaltecos, por sobre el derecho a la vida, es una muestra del desprecio de ésta última. Total, ¡Eran los campesinos de siempre! Cuantos resabios de discriminación y racismo se denotan en las opiniones de muchos guatemaltecos que legitiman y aplauden el accionar de las fuerzas de seguridad.
Como reflexión final e ironías de la vida, nuestro flamante representante de la unidad nacional, sale en los medios de comunicación televisiva, haciendo un llamado a la población para que apoye las “Reformas Constitucionales” y específicamente en uno de los “spot” publicitarios, hace referencia a la declaración de los derechos de los pueblos indígenas y a la multiculturalidad de nuestro país.
Menciona que, gracias a la reforma, ahora sí serán respetados los derechos de los sectores históricamente olvidados. ¡Excelente forma de apoyar su discurso con los hechos señor Presidente!
Usted seguirá impulsando sus reformas constitucionales, que a la luz de las contradicciones señaladas, parecen ser más de corte declarativo: la sangre de las personas asesinadas claman justicia.

¿El pronóstico? De continuar con la falta de seriedad e irrespeto de parte del Estado, de un diálogo serio y permanente con los sectores marginados, lo ocurrido en Totonicapán se repetirá en otro lugar, bajo  circunstancias similares. Se pronostica, por tanto, ¡Más de lo mismo!
Por el bien del país, ¡Ojalá que esté equivocado!

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