TOTONICAPÁN…
"Crónica de una muerte anunciada"
MÁS DE LO MISMO.
Por: Edgar Marroquín
Pretender que un Presidente de la Nación,
afín históricamente al Ejército de Guatemala, acepte la responsabilidad de las
acciones ineptas tomadas por su gobierno…es una utopía.
Presentar ante los medios de comunicación, a
los soldados “víctimas” de los campesinos y denunciar lo que sufrieron ante esa
“turba descontrolada” es una tácita justificación de las acciones represivas ejecutadas
e históricamente creadas por gobiernos anteriores, carentes de humanidad, profesionalismo,
democracia y sentido común. Pero bueno, qué podemos pedir si ese mismo Ejército
es el incapaz de proteger a los habitantes de la zona contigua a Belice o
combatir de frente a los brazos armados del narcotráfico, pero todo un “titán”
cuando de disolver manifestaciones pacíficas se trata.
Yo entiendo que un grupo agitado y
enardecido, es imposible de controlar. Pero el problema acá es que lo sucedido
en Totonicapán era la “Crónica de una muerte anunciada”. Era la perfecta receta
de una tragedia, gracias a los ingredientes que se incluyeron:
Primero: Inconformidad histórica del sector
campesino, como resultado de una marginación y olvido también histórico del
Estado en atender de una manera coherente y concreta, muchas de sus justas
peticiones.
Segundo: Enviar al Ejército de Guatemala a
“controlar” a los manifestantes, raya en lo absurdo, cuando todavía en el
imaginario colectivo de muchas personas está fresca las huella del Conflicto
Armado Interno, que aún suscita profundo pesar, malestar y miedo, entre algunas
reacciones de víctimas hacia victimarios. ¿Olvidé mencionar la incapacidad de
las fuerzas armadas y lo incorrecto de utilizarlas en tareas de seguridad?
Tercero: La mentira tarde o temprano sale a
la luz. Primero niegan que estuviesen armados los soldados y ¡Oh sorpresa!
resulta que la prensa los delata, y ahora que “siempre sí…estaban armados…lo
admitimos….pero disparaban al aire…eso sí”. Una torpeza tras otra. Mientras el
colectivo de organizaciones en Totonicapán llama a sus miembros a la “cordura”
el Estado defiende lo indefendible y evidencia su nula capacidad de atender y
respetar, los reclamos que dieron origen a la marcha. Menuda lección de madurez
le han dado al Estado, el sector campesino.
Cuarto: Días antes, el sector empresarial,
había solicitado al Ministerio Público y a las fuerzas de seguridad, que se
actuara de una manera pronta y efectiva, ante los bloqueos de carreteras en las
manifestaciones. El Estado ante esa petición, “casualmente” obedeció de forma
inmediata y a la primera ocasión que tuvo de satisfacer el deseo omnipotente
del CACIF, reacciona de la manera que ya todos sabemos.
Por enésima vez, lo repito: bloquear la
carreteras no es la medida más atinada para presionar al gobierno de un país,
se pierde más de lo que se gana, pero anteponer el derecho de la locomoción
como apasionadamente lo defienden muchos empresarios y guatemaltecos, por sobre
el derecho a la vida, es una muestra del desprecio de ésta última. Total, ¡Eran
los campesinos de siempre! Cuantos resabios de discriminación y racismo se
denotan en las opiniones de muchos guatemaltecos que legitiman y aplauden el
accionar de las fuerzas de seguridad.
Como reflexión final e ironías de la vida,
nuestro flamante representante de la unidad nacional, sale en los medios de
comunicación televisiva, haciendo un llamado a la población para que apoye las
“Reformas Constitucionales” y específicamente en uno de los “spot”
publicitarios, hace referencia a la declaración de los derechos de los pueblos
indígenas y a la multiculturalidad de nuestro país.
Menciona que, gracias a la reforma, ahora sí
serán respetados los derechos de los sectores históricamente olvidados.
¡Excelente forma de apoyar su discurso con los hechos señor Presidente!
Usted seguirá impulsando sus
reformas constitucionales, que a la luz de las contradicciones señaladas,
parecen ser más de corte declarativo: la sangre de las personas asesinadas
claman justicia.
¿El pronóstico? De continuar con la falta de seriedad e irrespeto de parte del Estado, de un diálogo serio y permanente con los sectores marginados, lo ocurrido en Totonicapán se repetirá en otro lugar, bajo circunstancias similares. Se pronostica, por tanto, ¡Más de lo mismo!
¿El pronóstico? De continuar con la falta de seriedad e irrespeto de parte del Estado, de un diálogo serio y permanente con los sectores marginados, lo ocurrido en Totonicapán se repetirá en otro lugar, bajo circunstancias similares. Se pronostica, por tanto, ¡Más de lo mismo!
Por el
bien del país, ¡Ojalá que esté equivocado!
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