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lunes, 10 de diciembre de 2012

EL OCÉANO Y EL PEZ







EL OCÉANO Y EL PEZ
UNA INTERPRETACIÓN ACERCA DEL ESTADO
 
Por: Edgar Marroquín

"Usted perdone", le dijo un pez a otro, "es usted más viejo y con más experiencia que yo y probablemente podrá ayudarme. Dígame: ¿dónde puedo encontrar eso que llaman Océano?
He estado buscándolo por todas partes, sin resultado"

"El Océano", respondió el viejo pez, "es donde estás ahora mismo".

"¿Esto? Pero si esto no es más que agua...o que yo busco es el Océano", replicó el joven pez, totalmente decepcionado, mientras se marchaba nadando a buscar en otra parte.

Cuántas veces buscamos sin cesar lo que tenemos en nuestras narices...y no somos conscientes de ello...

Sólo falta detenerse en el camino, respirar, abrir los ojos y observar detenidamente....imposible no verlo. ¿No creen? [i]

Siempre me gustó la anterior historia que, en su forma más simple y sencilla de interpretar, era una analogía de la búsqueda a veces inútil de lo obvio, de lo que tenemos enfrente y que no nos damos cuenta: Dios, el amor, el prójimo…etc.

Sin embargo, quisiera hacer una deconstrucción de tal historia y compararla con el concepto de “Nación” que dicho sea de paso, fue puesto en la mesa de discusión en Analistas Independientes de Guatemala, por Luís Mack, en una serie de entregas entre varios autores.

Y mientras la “búsqueda infructuosa” del joven pez en la historia es cuestionada por el viejo pez, en este momento propongo otra interpretación de dicho cuento. Esa búsqueda del joven pez, es quizá la búsqueda de muchos y muchas personas, en su mayoría jóvenes que insatisfechos con el status quo predominante, intentan construir un nuevo concepto de Nación (océano); más humano, más incluyente, más coherente, menos corrupto, menos violento.

Y sí, para muchos “viejos peces” el concepto de Nación está bien, es funcional, es un sistema que puede tener la capacidad de crear distractores, productos, medios de consumo masivo e interpretaciones de la historia que tienen la habilidad de alienar a la gran parte de la población, en detrimento de una gran mayoría, que ansían vivir en esa Nación que puede ser sinónimo de bienestar para todos y todas.

Para esos viejos peces, la idea de unidad nacional es como bien comenta Luís Mack, en su más reciente aporte en Analistas Independientes, la “homologación” de lo diverso[ii]. Por ello, es tan válida la búsqueda e insatisfacción de “nuevos peces” que intentan que la unidad no sea basada en la inclusión a lo que históricamente fue construido sobre bases y criterios de injusticia y discriminación.

Ese océano amplio que representa la Nación, es la zona de confort para muchos viejos peces que intentan descalificar las nuevas propuestas o inquietudes de quienes intentan romper los paradigmas de su formación. 

Por eso, es tan difícil sentirse parte de esa Nación, porque como también cita Luís Mack en su segunda entrega sobre Nación, definiendo al Estado Nación: “… colectividad que reúne a todos los que comparten el mismo pasado y una visión común de su futuro.” (Ariel Français, Proyecto MOST, 2000. Consultado el 22 de octubre del 2012); precisamente ese “pasado” y la interpretación del mismo, sigue siendo un escollo tan difícil de superar en nuestro país, por la radicalización de muchos y la ferviente oposición de otros al cambio.

De tal cuenta, aventurarse a seguir nadando y buscar ese océano soñado, un nuevo concepto de Nación que sea asimilado por el Estado y experimentado por su población, seguirá siendo un reto entendible porque ese océano deber ser como una cobija que arrope a todas las personas, pero que en la confección de dicha cobija, necesariamente hayan participado los destinatarios de tal prenda.

Así pues, y con todo el respeto al genio de Anthony de Mello, quisiera proponer un final alterno a la historia presentada al inicio del presente documento, que sirva como reflexión a las presentes generaciones sobre la búsqueda, no necesariamente utópica, de la conformación de un Estado-Nación en el cuál todos las personas puedan sentirse parte de éste, pero respetadas en su diversidad, con profundo sentido de pertenencia y un afán de construir un futuro para todos y todas.

“…Quizá tiene razón el joven pez”pensó el Viejo Pez – “tal vez eso que nosotros nos acostumbramos a llamar “océano” no es tal cosa para estas generaciones de peces”
“Sigue buscando pequeño pez”suspiró el Viejo Pez mientras contemplaba en profunda reflexión al joven pez mientras partía nuevamente en su búsqueda – “Quizá es el momento de buscar contigo el Océano que tanto anhelas encontrar y sentirnos parte de éste”

Espero que ninguna red, arpón o arma trunque el camino de todos esos peces que buscamos incansablemente, construir y vivir en un océano donde todas las especies se puedan sentir parte del mismo. Y si llegare a suceder….siempre habrá otro pez inconforme.


[i] De Mello, Anthony. "El Canto del Pájaro". 13ª. Edición. Editorial Lumen. Argentina, páginas 26 y 27.

[ii] Mack, Luís. LA UNIDAD EN LA DIVERSIDAD. Serie: La Nación Guatemalteca. Entrega 10




martes, 6 de noviembre de 2012

Intolerancia y Polarización:Más preguntas que respuestas..

 

 

Polarización e intolerancia en Guatemala: Más preguntas que respuestas.

 
“Jesús es la respuesta”, declaraba Charlie Brown (personaje de historieta estadounidense) en una de sus famosas tiras cómicas publicadas en su momento. “¿Y cuál es la pregunta? Le cuestiona Snoopy (su perrito mascota) con un rostro inexpresivo, inmutable e inefable.
Esta fue la reflexión de la contraportada de la revista “Voces del Tiempo”, en su número cuarenta y dos (42) cuando en el año 2,002 fui invitado junto a otros jóvenes de distintas organizaciones para realizar un análisis conjunto sobre la realidad juvenil en Guatemala; las opiniones vertidas en ese momento fueron publicadas posteriormente en dicha revista.
Siempre me fascinó la reflexión a la que me refiero en el primer párrafo de este artículo, no solamente porque puede aplicarse en un sentido teológico, sino también por su aplicación en cada una de las esferas del ser humano:  en el campo de las ciencias sociales, po rejemplo, o en el tema de las ideologías que defendemos de manera ciega, sin siquiera cuestionar.
Desde un punto de vista teológico, una Fe determinada o una creencia religiosa NO es liberadora o auténtica como tal, por el simple hecho de ofrecer “respuestas” sino más bien, por generar “dudas” e “interrogantes” dentro de sus seguidores o fieles, para que ellos, libres desde su misma naturaleza, puedan construir las respuestas a sus inquietudes. Una vez respondidas  o bien las respuestas ofrecidas han sido pasadas por el filtro de su insatisfacción, las creencias serán abrazadas con más razón y se convertirán en convicciones, porque las mismas han pasado por el contraste de la duda y de la vida misma.
El hecho de que Snoopy le responda de una manera que no esperaba su dueño (Charly Brown) tiene un profundo sentido filosófico, ya que es una manera de entender y diferenciar el fanatismo a una Fe más racional, como atinadamente menciona el Psicólogo Humanista Erich Fromm en su libro “El arte de amar”. Fromm escribe en su obra, que la “Fe irracional” es aquella que cree en algo sin fundamentos ni cuestionamientos, la que realiza afirmaciones dogmáticas que ni siquiera se entienden, pero que un tercero indica que se debe seguir, proclamar y defender, muchas veces irrespetando las ideas diferentes o contrarias que surjan.
La verdadera fe, la “Fe racional”,  es una experiencia de convencimiento en algo, porque ese “algo respondió" de manera concreta y diferenciada, a las dudas o cuestionamientos previamente planteados por el ser humano:  no es, por tanto, cierto que la razón es contraria a la fe: creo en algo,  porque mi convicción está fundamenta y sostenida por la teoría y por la praxis,  mejor aún si esa práctica es reflejo de la coherencia de vida que experimento en mi realidad tanto interna como social.
Necesariamente tuve que hacer esta introducción para referirme de manera análoga a  lo que en ciencias sociales se conoce como “radicalización de las ideologías” y que en nuestro país, es evidente cada vez más la polarización de las mismas. Por supuesto, mi querido amigo y amiga, que no critico el derecho que cada quien tiene de posicionarse a juzgar la realidad, atendiendo a la corriente de pensamiento que asuma, o su derecho de disentir.
Lo que cuestiono, es que si hemos hecho un ejercicio interno de análisis, y preguntarme si necesariamente mis punto de vista, son tan radicalmente opuestos al del otro. O bien, pregono premisas o criterios que no fueron filtrados por mi derecho de cuestionar y averiguar las respuestas de tales afirmaciones. En ocasiones valoramos más la guía incuestionable del otro, en detrimento de mi capacidad de construir desde mi historia, mi pensamiento crítico.
Un ejemplo de lo anterior, lo podemos palpar cada día en los medios de comunicación impresos, en los distintos columnistas que expresan su punto de vista, y podemos inferir en tales personas, que subyace una corriente filosófica o de pensamiento, que defienden de manera racional algunos y que otros creen que es una verdad absoluta su visión y no admite prueba en contrario.
Ese antagonismo ha sido históricamente una de las mayores cadenas que impiden el desarrollo de la sociedad guatemalteca, cuando de una manera intolerante y rayando en el fanatismo, se abrazan ideas, ideologías, políticas, opiniones de autores extranjeros, realidades de países con contextos distintos al nuestro, etc.
La pasión con que los liberales extremistas critican desde su supuesto posicionamiento en la escala piramidal injustamente construida en base a relaciones de desigualdad e injusticia, puede ser la misma que tienen los que pregonan la ideología de  una izquierda que a su vez está dividida por la sed de poder de algunos de sus dirigentes y la ambigüedad de su discurso de otros, que se deteriora entre el olvido de sus fundamentos y la incoherencia de vida de quienes simpatizan con ésta. En ese sentido, los seguidores de Carlos Alberto Montaner, por ejemplo, jamás tendrán puntos de encuentro con los seguidores Castristas, por las realidades contrapuestas y antagónicas de pensamiento y visiones políticas, y porque no existe deseo de ceder un centímetro en ambos grupos y lo que pelean.
Lo mismo sucede en una visión en micro de nuestro país, que ha padecido siempre de una unidad nacional; de hecho, el divisionismo alcanza incluso a la academia guatemalteca. Por una parte, la supuesta ideología que tiene el estudiante promedio de la Universidad Francisco Marroquín, cuando realmente entiende lo que dice defender: postulados de Luís Pazos, Friedrich Von Hayek, Montaner, Ayau, entre otros  y la doctrina que pretende abrazar el estudiante de hoy de la Universidad de San Carlos: Marx, Hegel, Severo Martínez Peláez, el sentido de consciencia social, justicia, equidad, academia, pero que es incapaz de recordar lo que la historia y la sangre de muchos mártires universitarios intentaron plasmar con sus vidas.
Hoy, la discriminación, indiferencia y racismo, por un lado, y violencia,  intolerancia y mediocridad predominan en el discurso de unos y de otros. No generalizo, claro está, sólo es una percepción de lo que usualmente cada grupo defienden en sus discursos.
Respuestas… ¿Quién las tiene? Si fuese así, no necesitaríamos leyes, juzgados, Universidades, libros, foros, debates, entre otras fuentes. No hay verdades absolutas e inmutables: tales verdades no existen. Por eso, son sanos los cuestionamientos que permitan abrir caminos, diálogos constructivos, construir puentes, derribar muros de ego, de egoísmos, de visiones limitadas y sectoriales. Construir una visión de Nación requiere necesariamente aceptar las responsabilidades de nuestros actos.
Lo ecléctico, lo integrador, no es sinónimo de derrota, de vulnerabilidad; al contrario, puede ser un signo de madurez y de progreso, que permita cuestionar las ideologías que presumimos adoptar, y al igual que con la Fe, como Snoopy podamos cuestionar. ¿Cuál es la pregunta? y no digerir de forma arrebatada, irracional y visceral, pensamientos y doctrinas que no parten de la riqueza insustituible de mi propia reflexión.
La ideología impide ejercer la capacidad de conocer la verdad, obstruye la comprensión científica y dificulta vencer la ignorancia. La ideología es estrabismo intelectual y miopía de la inteligencia. Es prisma deformador de toda visión sobre lo real. Grandes males han causado las ideologías, desde que aparecieron hace tres siglos: la monarquía absolutista, el liberalismo y los socialismos (Sergio Tapia Tapia, Diario La Razón)

jueves, 11 de octubre de 2012

Totonicapán: "Crónica de una muerte anunciada"



TOTONICAPÁN…

"Crónica de una muerte anunciada"

MÁS DE LO MISMO.

Por: Edgar Marroquín
Pretender que un Presidente de la Nación, afín históricamente al Ejército de Guatemala, acepte la responsabilidad de las acciones ineptas tomadas por su gobierno…es una utopía.
Presentar ante los medios de comunicación, a los soldados “víctimas” de los campesinos y denunciar lo que sufrieron ante esa “turba descontrolada” es una tácita justificación de las acciones represivas ejecutadas e históricamente creadas por gobiernos anteriores, carentes de humanidad, profesionalismo, democracia y sentido común. Pero bueno, qué podemos pedir si ese mismo Ejército es el incapaz de proteger a los habitantes de la zona contigua a Belice o combatir de frente a los brazos armados del narcotráfico, pero todo un “titán” cuando de disolver manifestaciones pacíficas se trata.
Yo entiendo que un grupo agitado y enardecido, es imposible de controlar. Pero el problema acá es que lo sucedido en Totonicapán era la “Crónica de una muerte anunciada”. Era la perfecta receta de una tragedia, gracias a los ingredientes que se incluyeron:
Primero: Inconformidad histórica del sector campesino, como resultado de una marginación y olvido también histórico del Estado en atender de una manera coherente y concreta, muchas de sus justas peticiones.
Segundo: Enviar al Ejército de Guatemala a “controlar” a los manifestantes, raya en lo absurdo, cuando todavía en el imaginario colectivo de muchas personas está fresca las huella del Conflicto Armado Interno, que aún suscita profundo pesar, malestar y miedo, entre algunas reacciones de víctimas hacia victimarios. ¿Olvidé mencionar la incapacidad de las fuerzas armadas y lo incorrecto de utilizarlas en tareas de seguridad?
Tercero: La mentira tarde o temprano sale a la luz. Primero niegan que estuviesen armados los soldados y ¡Oh sorpresa! resulta que la prensa los delata, y ahora que “siempre sí…estaban armados…lo admitimos….pero disparaban al aire…eso sí”. Una torpeza tras otra. Mientras el colectivo de organizaciones en Totonicapán llama a sus miembros a la “cordura” el Estado defiende lo indefendible y evidencia su nula capacidad de atender y respetar, los reclamos que dieron origen a la marcha. Menuda lección de madurez le han dado al Estado, el sector campesino.
Cuarto: Días antes, el sector empresarial, había solicitado al Ministerio Público y a las fuerzas de seguridad, que se actuara de una manera pronta y efectiva, ante los bloqueos de carreteras en las manifestaciones. El Estado ante esa petición, “casualmente” obedeció de forma inmediata y a la primera ocasión que tuvo de satisfacer el deseo omnipotente del CACIF, reacciona de la manera que ya todos sabemos.
Por enésima vez, lo repito: bloquear la carreteras no es la medida más atinada para presionar al gobierno de un país, se pierde más de lo que se gana, pero anteponer el derecho de la locomoción como apasionadamente lo defienden muchos empresarios y guatemaltecos, por sobre el derecho a la vida, es una muestra del desprecio de ésta última. Total, ¡Eran los campesinos de siempre! Cuantos resabios de discriminación y racismo se denotan en las opiniones de muchos guatemaltecos que legitiman y aplauden el accionar de las fuerzas de seguridad.
Como reflexión final e ironías de la vida, nuestro flamante representante de la unidad nacional, sale en los medios de comunicación televisiva, haciendo un llamado a la población para que apoye las “Reformas Constitucionales” y específicamente en uno de los “spot” publicitarios, hace referencia a la declaración de los derechos de los pueblos indígenas y a la multiculturalidad de nuestro país.
Menciona que, gracias a la reforma, ahora sí serán respetados los derechos de los sectores históricamente olvidados. ¡Excelente forma de apoyar su discurso con los hechos señor Presidente!
Usted seguirá impulsando sus reformas constitucionales, que a la luz de las contradicciones señaladas, parecen ser más de corte declarativo: la sangre de las personas asesinadas claman justicia.

¿El pronóstico? De continuar con la falta de seriedad e irrespeto de parte del Estado, de un diálogo serio y permanente con los sectores marginados, lo ocurrido en Totonicapán se repetirá en otro lugar, bajo  circunstancias similares. Se pronostica, por tanto, ¡Más de lo mismo!
Por el bien del país, ¡Ojalá que esté equivocado!