ESTADOS UNIDOS:
ENTRE MASACRES Y CONTROL DE ARMAS
DE FUEGO
Por: Edgar Marroquín
Cada vez que nuestro
vecino país del norte es sacudido por una noticia trágica referente a masacres
perpetuadas en centros educativos, una ola de acusaciones, opiniones, posturas,
surgen para manifestar su repudio sobre tales actos.
Pero paradójicamente,
algunos sostienen que las causas de tales hechos se deben únicamente a la
disfuncionalidad de la familia y trastornos mentales en los autores materiales
de las matanzas, tal y como lo sugiere desde Guatemala Alfred Kalstchmitt en su
columna de opinión publicada en Prensa Libre, el veintiuno de diciembre del año
pasado, titulada “Siempre por las ramas”.
Con el respeto que
merece el señor Kalstchmitt, a quien no tengo el gusto de conocer pero respeto
mucho su punto de vista en algunos temas de actualidad, no así en otros donde
difiero radicalmente de su postura, pero creo que hacer una análisis tan simple
sobre la disfuncionalidad de la familia como causa de los hechos a los que me
refiero en el título del presente artículo, es una respuesta muy vaga que no
dejaría satisfecha, a cada una de las familias que hoy lloran la ausencia de
sus hijos.
Las masacres de
Virginia Tech (33 fallecidos y 29 heridos. Año 2007), la secundaria de
Columbine (15 fallecidos y 24 personas heridas. Año 1999) y la Escuela Primaria
de Sandy Hook, en Connecticut (28 personas fallecidas. Año 2012) son las más
recientes en la historia de Estados Unidos, siendo la última (Sandy Hook,
Connecticut) la que impactó por la muerte de 20 niños.
Como respuesta a ello,
se generó un acalorado debate sobre los responsables directos e indirectos de
la masacre en Sandy Hook, pero me impresionan
las posturas que se vierten en torno a este tema. Por ejemplo, el suplemento
del New York Times, publicado en Prensa Libre, el día domingo tres de febrero
del presente año, recoge un artículo elaborado por Mike McIntire y titulado: “Apuntan a los más pequeños”
. En dicho artículo, el autor menciona que en Estados Unidos existe una
creciente campaña por “armar” a niños y adolescentes y motivarlos a practicar
el tiro como un deporte o pasatiempo.
La Asociación Nacional
del Rifle (fundada en 1,871), cuyo fin primordial es la defensa del derecho a
poseer armas para la defensa personal y tiro deportivo, ha manifestado su rechazo
a que se le señale como causante indirecto de las masacres, acusando a su vez a
los juegos de video con contenido “violento” que los niños compran en los
almacenes y supermercados.
Olvidan, los
integrantes de la ANR, que en esos mismos supermercados y almacenes de Estados
Unidos, es común poder comprar armamento, cual si fuese acá en nuestro país,
comprar productos de “Primera necesidad”. Pero, ya regresaré a ese punto del
armamento, más adelante.
Acá en Guatemala, el
señor Alfred Kalstchmitt, en su ya referida columna argumenta que es en el seno
de la familia donde se forjan las civilizaciones y que la disfuncionalidad de
la familia genera mentes enfermas, como las de Adam Lanza, autor de la última
masacre en cuestión.
También cree que no se
deben criar a los hijos por televisión y celular, entre otros argumentos de
índole afectivo y psicológico al seno de las familias. Hasta acá estoy de
acuerdo.
Sin embargo, haciendo
un análisis más general y viendo más allá del hogar, existe un país al cual se
le admira su sistema de justicia y oportunidades de crecimiento económico, pero
cuya política exterior muchas veces termina en intervenciones militares justas
o no, que quitan la vida de miles de personas, que promueve la división de las
sociedades y condena cual Juez supremo, a países que no comparten su visión de
poder.
No es irse por las
ramas, señor Kalstchmitt, denunciar por ejemplo, cuando el Instituto de Paz de (Stockholm
International Peace Research Institute, SIPRI) menciona en su informe
gastos y venta de armas del año 2007, que Estados Unidos impuso en ese año, un
récord de gasto en armamento, equivalente a 580 mil millones de dólares anuales. Lamentablemente, ayudar a
erradicar el hambre en el mundo, no es desde el punto de vista del gobierno de
Estados Unidos, un buen negocio.
No es irse por las ramas cuando tal y como cita Mike McIntire en el artículo referido en la página
anterior, que por ejemplo la página Junior Shooters presenta un artículo de una
niña de 15 años con un rifle semiautomático, alabando las “bondades” de dicha
arma y estimulando a los más jóvenes a que se lo comenten a sus padres. El
artículo cita: …” ¿Quién sabe? ¡Tal vez
encuentres un Bushmaster AR-15 en tu árbol una mañana helada de Navidad!”
No es irse por las
ramas además y, regresando al punto de las armas, pero ese mismo rifle
automático por ejemplo (Bushmaster AR-15) fue el arma que utilizó Adam Lanza
para asesinar a las veintisiete personas (incluyendo su madre) y quitarse la
vida después, en Connecticut. La madre, una tiradora y fanática de las armas,
como los más de 4 millones de afiliados a la Asociación Nacional del Rifle.
Cuando ingresé a la
página de Junior Shooters, constaté que la información sobre tiro deportivo
está mezclada de manera ingeniosa, con las imágenes de niños con armas
semiautomáticas y automáticas, con municiones en su cintura….todo un culto a
las armas de fuego.
¿Los juegos o las
películas son las culpables? Depende como se quiera analizar. Si bien es cierto,
mucha de la basura cinematográfica que nos llega de Hollywood (salvo
excepciones) se proyecta en otros países como Canadá, y en donde también los
jóvenes se divierten con juegos de video de contenido violento… ¿Porqué Canadá
es uno de los países con índices más bajos en asesinatos? ¿Porqué en algunos
lugares de la sociedad canadiense, los habitantes dejan sin llave las puertas
de sus casas por la noche? Será porque no tienen un gobierno que promueve la
violencia en las relaciones internacionales con los demás países.
Ésta crítica, la
realiza “nuevamente” Michael Moore, en su documental “Bowling of Columbine” y
al que invito al lector a que lo adquiera en DVD. En dicho material, el autor
presenta una muy interesante investigación sobre la masacre de Columbine y de
cómo el gobierno de Estados Unidos no es ajeno a dicho suceso, cuando se toma
en cuenta la forma de accionar y doble
moral de quienes detentan el poder político en el poderoso país del norte. Por
un lado lloran las masacres de sus niños y adolescentes, pero por el otro,
alegan “errores tácticos” cuando masacran a gente inocente en Irak u otro
país “en conflicto”
¿Acaso la realidad
externa no influye en el comportamiento y la dinámica familiar? Si bien es
cierto que la responsabilidad de los padres es innegable, también es cierto que
la familia no es una unidad aislada de la sociedad a la que está integrada.
Por último, no es irse
por las ramas, cuando el propio presidente Barack Obama declaró el día de la
masacre de Sandy Hook, con lágrimas en los ojos, que: “Vamos a tener que unirnos y tomar medidas significativas para evitar
más tragedias como ésta, independientemente de la política”, dejando la puerta abierta para revisar el control
de armas de fuego en su país. Pero paradójicamente, el presidente es captado en
una fotografía de agosto del año pasado, uno meses antes de la tragedia,
disparando un arma de fuego como “recreación”. Menuda contradicción.
Veamos que piensa el
Congreso de Estados Unidos sobre las sugerencias que prohíban la adquisición de
armas automáticas de asalto, entre algunas de las medidas. Esto seguramente
chocará con todas aquellas personas y ciudadanos estadounidenses que proclaman
un “patriotismo” que más suena a “chauvinismo” y que defenderán a ultranza, su
“derecho individual” de poseer armas de fuego y que está contenido en la
Segunda Enmienda a la Constitución de Estados Unidos y que está reconocido en
la Carta de Derechos que data desde 1791, pero que al tenor de su lectura,
puedo comprobar que sus antecedentes nada tienen que ver con el presente de
quienes insisten en comprar y disparar de forma compulsiva e irracional muchas
veces, armas de fuego.
Alfred Kalstchmitt,
cita al final de su artículo: “…Pero claro, es más fácil prohibir los AK47.
Pero, realmente, al final del día, lo que hace falta es relación con Dios.” Pienso que el prohibir los AK47 no es una
solución “fácil” al problema, sino que desnuda todo un sistema de gobierno que
favorece la violencia, que la consiente, gasta en ella y la promueve de miles
de formas distintas.
Esto inevitablemente es asimilado por una sociedad
estadounidense que tiene a su Ejército como símbolo de orgullo y así lo
manifiestan en espectáculos de farándula, deportivos, cinematográficos y
políticos, que sumado a los estereotipos sociales que maneja la cultura
anglosajona, si influyen y aportan lo suyo en la disfuncionalidad familiar, que
genera ahora sí, personas con trastornos mentales serios y con complejos de
“Rambo” y culto hacia las armas de fuego.
NOTA FINAL: “Un niño de 9 años mató a su prima, de 8, mientras jugaban en el patio de una vivienda en la aldea Las Aradas, en Zapotitlán, Jutiapa. El niño hizo cuatro disparos y uno de estos le impactó en la frente a la víctima. El arma la encontraron en uno de los dormitorios de la vivienda de la familia, y los padres del menor no se dieron cuenta hasta que la tragedia estuvo consumada debido a que los niños, junto a otra menor, siempre jugaban en ese lugar tras salir de la escuela. (Prensa Libre, 28 de enero del 2,013).
Si no fuéramos tan ciegos, tan
obcecados, tan orgullosos, si tan sólo rigiéramos nuestras vidas por las
sublimes palabras que hace dos mil años dijo aquel humilde carpintero de
Galilea, sencillo, descalzo, sin frac ni condecoraciones: “Amaos... amaos los unos
a los otros”, pero desgraciadamente ustedes entendieron mal, confundieron los
términos, ¿y qué es lo que han hecho?, ¿qué es lo que hacen?: “ARMAOS LOS UNOS
CONTRA LOS OTROS” (Discurso de Mario Moreno “Cantinflas” en la película “Su
Excelencia”, México, 1967)
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